El Hormigón Polímero aplicado a los sistemas prefabricados, llega a soportar hasta 30,2 MPa frente a los 7-9 MPa que soporta el hormigón tradicional antes de romperse o agrietarse.
Este material, gracias a la superficie totalmente lisa tipo espejo, facilita el rápido desalojo de los fluidos. Ofreciendo además un índice de absorción de agua nulo frente al 5 –10% del hormigón tradicional.
Está demostrado que el Hormigón Polímero es uno de los materiales más resistentes a cualquier tipo de producto químico. Y es que sus componentes no reaccionan ante el contacto, evitando la disgregación o deformación del producto.
Este material, al contrario que los tradicionales, no se ve afectado por los ciclos de hielo-deshielo, evitando la aparición de fisuras o grietas y manteniendo intactas todas las propiedades físicas.
El Hormigón Polímero, al ser un material compuesto, garantiza la perfecta conservación de las superficies sin percepción de desgaste alguno por el uso o el paso del tiempo.
Las propiedades de este material, unidas a su óptimo diseño del prefabricado, consiguen soportar y absorber la fuerza del choque, garantizando una gran resistencia frente a impactos.
